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En esta ocasión os quiero presentar un género literario con el que seguro os habéis topado en muchas ocasiones pero no os habéis parado a analizarlo en profundidad: el Nanorrelato.

Se puede considerar el hermanito pequeño del Microrrelato (¿os suena? si habéis leído algo de este blog, supongo que os haréis una idea). Algunos dicen que son textos de no más de diez palabras incluyendo el título (que es la definición a la que yo me voy a agarrar); otros han aplicado las nuevas tecnologías y les han puesto un tope de 140 caracteres. En cualquier caso, no deja de ser un ejemplo de texto minúsculo.

Sobre la temática, si con un micorrelato es complicado desarrollar una trama cerrada, se llegue a describir acertadamente una situación, se le presenten uno o dos personajes y se le deje un buen sabor de boca con un buen final; imagináos lo que es hacer eso mismo pero con muchísimas menos palabras. Aquí el ejemplo de un iceberg viene al pelo: con el apenas 8% que se suele ver de ellos, hay que explicar lo que significa la mole completa de hielo que lo forma.

En el nanorrelato es aboslutamente obligatorio tener la complicidad del lector, jugar con lo que sabe, con lo que puede llegar a pensar. Con los nanorrelatos tenemos que llegar a ser casi hipnotizadores y conseguir que, apenas leyendo diez palabras, en su mente aparezca una historia completa, que sea capaz de recrear la situación anterior a lo descrito, que sea capaz de imaginarse lo que viene después de lo que ha leído.

Por ello, suelen ser habituales, como ocurre también en los microrrelatos, las referencias a personajes o hechos históricos o literarios: si aparece, por ejemplo, la palabra “Jesucristo” o “D’Artagnan”, inmediatamente ya estamos situados en la época histórica y en la vida y obra del mencionado, y aún nos quedarán nueve palabras para explicar los hechos.

Siendo sólo diez las palabras que vamos a usar, hay que tener cuidado de elegirlas con cuidado. Que no nos dé miedo de usar una insulsa preposición si lo que une son dos palabras clave en la comprensión del relato.

En resumen, en los nanorrelatos, el poder de síntesis ha de ser brutal, pues casi más importante que lo que se dice es lo que se da entender. No son chistes, ni frases ingeniosas, son historias contadas en pocas palabras que suelen jugar con el doble sentido.

Y para terminar la explicación, os voy a dejar varios ejemplos de Nanorrelatos, la mayoría de mi propia cosecha (por lo que no son, ni de lejos, los mejores ejemplos que podáis encontrar) y que participaron en el último concurso de Nanorrelatos organizado por el Taller de Escritores de Barcelona, que este año tampoco estimaron oportuno seleccionar ningún texto (si lo visitáis, podréis ver los ganadores).

Podéis comentarme qué os parecen, jugar a encontrar las características descritas anteriormente y atenderé gustoso a cualquier duda o sugerencia que queráis hacerme al respecto.

Buenas y microliterarias noches:

 

Infinito

Es incalculable lo que pueden valer dos ceros siameses.

 

Laberinto

Se perdió dentro de un jersey.

 

Ilusos

El Fauno y el Minotauro quedaron para salir.

 

Frustración

Deseaba disparar contra alguien. Incluso contra él mismo.

 

“Estimado meteorito:

¿No podrías extinguir al dinosaurio de Monterroso definitivamente?”

 

Marcha atrás

Atropelló al Conde Drácula. El retrovisor estaba perfecto.

 

Alzheimer

Cada día, durante años, tuvo que volver a enamorarla.

 

Rebajas

No llegamos a tiempo. Y lo pagamos caro.

 

Pistola de papá

Jugaron a policías. Pero solamente una vez.

 

Cita a ciegas

Nos gustamos enseguida. Hasta intercambiamos los bastones.

 

Adjunto archivo equivalente a más de cien nanorrelatos:

Imagen.jpg

 

Eterna juventud

“Cuando seas mayor, lo entenderás”. Aún lo ignoro.

 

¡Gol!

– ¡Hijo, pero párala!

– ¿Para qué? Si hay una red.

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